miércoles, 6 de diciembre de 2017

Leer en público

Querido lector que lees extensivamente, ansiosamente y contrareloj: estas leyendo con la esperanza de lo que algunos llaman iluminación. Sabemos todos del placer de leer algo nuevo, de renovar la mirada con alguna idea embriagadora, exóticamente ajena. Es una experiencia entre el goce y la angustia, comiendo las lineas como a una droga nueva (y de resultado definitivamente experimental) percibiendo de reojo el final de los párrafos, ansiosos de que el chapuzón literario (¿literario?) cierre en algún tipo de satisfacción, de sensación de tiempo bien aprovechado, algo realmente extraño y preciado en la red.
¿A qué puedo aspirar entonces en una red inundada de ideas nuevas, aveces originales, rara vez útiles al intelecto, pocas de ellas con el condimento divino del placer ...?
Empezaré pues por ir generando entradas con aquellos párrafos que sienta que pueden ser un buen "chapuzón literario", o filosófico, o cómico.
Aspiro entonces a generar aquello que alguna vez, gracias a dios, me transformó en un lector.
Voy a compartir el placer de algunas de mis lecturas.
Experimentemos el comercio del placer, mientras ansioso les largo anzuelos literarios que los lleven de un tirón a ser lectores satisfechos en busca del libro prometido por una frase (ojo, no toda buena frase nace como parte de un buen libro!).
Lector: si me sigues aún y no pasaste al siguiente blog automáticamente, en poco tiempo pondré mis primeras huellas de gato en la pantalla.
Mientras tanto lees, seguramente rodeado, pacientemente sentado en algún cyber-café, rodeado de extraños o amigos. De algún modo, un poco sorpresivamente, has estado leyendo en público.
Salúdame al cajero, y que tengas un buen día. 
De este lado busco algo... no se bien qué o donde. Ya aparecerá.

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